Extraño Sueño
Autor:Blanca Luz Camucet
Los sueños rara vez se asemejan a la realidad, así
como tampoco intentamos de concretarlos, hasta que a veces nos perturban
a grados extremos, que pensamos que es algo que tenemos que vivir y que no
podemos seguir negándonos a aceptar que entren en nuestra vida real.
Algunos psicoanalistas dicen que son deseos ocultos que no queremos expresar,
son nuestros miedos, son también concretizaciones astrales.
Soñar es vivir otra realidad, más ligada con nuestro espíritu,
y también puede ser el cable a tierra que necesitamos para saber
adónde vamos y por qué, Mara decidió vivir su sueño,
era lo correcto para ella en ese momento, pero sólo Rafael nos podría
decir si hizo realidad este sueño porque también fue parte
de él.
Rafael y Mara se conocían de tiempo, eran
amigos y se habían conocido en una empresa, donde ambos realizaban
labores distintas, al irse Mara de la empresa, ellos siguieron en contacto.
Mara no podía evitar a veces sentir una especial
ternura y amor por Rafael, sentía esa necesidad de acariciarle como
si fuera un niño, él se molestaba con ella por eso, pero Mara
le decía que era algo : muy de adentro y que no podía evitarlo.
Ambos conversaban de todo, y no les faltaba tema,
las horas pasaban rápidas y sin darse cuenta.
Compartían el gusto de tomarse el tiempo para
observar la puesta de sol, otras se entretenían mirando a las olas
del mar en su ir y venir, o bien paseando por los parques aspirando el perfume
de las flores de los jardines.
Quizás esto comenzó, el día
en que coincidieron en una reunión para algunos amigos, se dió
que en la reunión cada uno compartió con sus amigos, y amigos
comunes trataron de arreglar que ellos, se fueran juntos a otro lugar donde
continuaron todos conversando.
Claro que Rafael tampoco estaba bien, había
bebido sin cenar, hablaron puras tonteras, Mara estaba algo confundida.
Como casi al amanecer se fueron todos a dormir acomodándose cada
uno en su habitación, pero Rafael quería dormir con Mara,
ella en realidad no se hizo problemas, pues no pensaba desvestirse, pero
ella se daba cuenta que su amigo no estaba bien, y no le quería discutir,
pero él buscaba pelea.
Finalmente, ella se enojó un poco, se duchó
y en ello se dió cuenta que no podía pelear con él,
que lo quería demasiado para estar enfadada con él. Ella le
dijo que lo quería y que no pelearan más, ella lo envió
a la ducha, pero Rafael solo reaccionó cuando tomaron desayuno. Mara
quizó irse, pero Rafael no la dejó alejarse ese día
temprano, asi que compartieron sus actividades ese día, solo se separaron
hasta que rendidos se fueron a sus respectivas casas a reponer el sueño.
Tres semanas más tarde, Mara y Rafael se
reunieron para conversar, él le pidió disculpas porque él
no se acordaba de nada de lo que había pasado esa noche, Mara ni se
sorprendió, pues de alguna forma, ella siempre se dió cuenta
que las cosas así eran y le creyó.
Rafael le propusó salir juntos de vacaciones,
ella lo pensó un poco y aceptó, eran sólo unos pocos
días a lo sumo una semana, asi que coordinaron sus fechas de vacaciones,
las acomodaron y se fueron de paseo a la costa. A medida que se acercaba
la fecha, Rafael estaba como asustado y se comportaba un poco seco y duro
con Mara.
Mara pensó que él se había
arrepentido y que no irían juntos, pero ella no se complicaba y no
se hacía ni medio problema, pues estaba preparada para esa eventualidad.
Rafael se dió cuenta que debía continuar con los preparativos,
más que mal él lo habia iniciado, asi que fue preparando los
detalles necesarios.
Convinieron reunirse después del trabajo
de Mara e irse juntos al hotel, pero la noche previa al de la reunión,
Mara tuvo su primer sueño con Rafael que ella recordara, su extraño
sueño era un desvarío pues estaban solos y era absolutamente
erótico, empezaron a besarse, luego se acariciaron y terminaban amándose
con locura, ella despertó sobreexcitada y confundida esa mañana.
Mara se sentía segura de sí, en el
aspecto de no vivir una aventura con su amigo, pues antes que nada no quería
dañar la relación de amistad que entre ellos existía.
Tuvo un día loco de trabajo y tensión que cuando se encontraron
estaba con un cierto grado de nerviosismo.
Los primeros días todo anduvo bien entre
ellos, pero Mara seguía teniendo esos sueños con Rafael que
al final le trajeron turbación y confusión. Ella en el fondo
de su corazón, se sentía bien con Rafael, pero estaba luchando
en su interior por controlarse y no realizar acciones impulsivas.
Pero esa mañana le pidió un abrazo
fuerte y decidió abrirle su corazón, sincerándose con
él y pidiéndole que le amara, pero al mismo tiempo pidiéndole
que si él sentía que no podia ser, ella iba a salir esa noche
para evitar forzar situaciones que a lo mejor él no deseaba, en realidad,
ella no sabía que pasaba por su cabeza y su corazón, porque
tampoco habría sabido que hacer, lo más probable que esa noche,
ella hubiera caminado y caminado hasta el cansancio para no tener esos extraños
deseos. Pero Rafael le dijo que lo perdonara, pero que él no sentía
nada por ella y que estaba sorprendido, Mara se avergonzó y se reprochaba
interiormente su actitud, y él le dijo que dejarán pasar el
día.
En ese minuto lo único que necesitaban era
andar, pues está claro que lo dicho, significaban mil cosas.
Sería acaso solo deseo, que una vez que quedará
satisfecho, ya no habría inquietud ni nada, resultaría ?, que
sabían ambos sobre eso, los sueños podían no cumplirse
y resultar también un fiasco, Mara jamás hacía caso
a sus sueños pero lo repetitivo y lo vívido, la tenía
ardiente, ella no era mujer de pasiones, tal vez de mucha ternura, quizás
por eso estaba tan excitada, pues era algo nuevo y diferente en su piel.
A medida que el día fue transcurriendo como
que Rafael, no se negó más a lo que pudiera sentir o pasar
entre ellos, pues ellos se querían harto y además ambos sabían
que por sus circunstancias de vida tampoco podían comprometerse.
Esa noche mientras Mara intentaba preparar la cena,
Rafael la observaba como trabajaba y empezó a acercarse a ella, haciéndole
cariño y la cena quedó olvidada, pues ellos jugaron como dos
niños a quererse, Mara estaba feliz, las cosas se estaban dando entre
ellos, eran afines y ella se entregó sin pausas y sin miedo.
Al día siguiente, fueron a otra ciudad y
no encontraron alojamiento como ellos necesitaban, se tuvieron que conformar
con una habitación matrimonial, Mara estaba complicada, no quería
abusar de su amigo. Le dejó tranquilo esa noche, pero claro que no
se resistió mucho, pues no podía evitar el deseo que sentía
por él, eso la tenía sorprendida de sí misma, le amaba
con una pasión y un fuego que le abrasaba.
Rafael se rindió, prefirió disfrutarlo
sin pensar más, era tierno y delicado, aunque no podía dejar
de sentirse algo extraño, confundido, pasaban mil cosas por su cabeza,
pues recién estaba realmente conociendo a su amiga, pero por otro
lado esa entrega sin pedir nada a cambio lo tenía desconcertado.
A veces pensó mal de su amiga, pero ella
era así, porque jamás tenía segundas intenciones, era
muy literal con el juego de las palabras y eso le daba un efecto pícaro,
del cual muchas veces ella no tenía consciencia.
Mara estaba sorprendida, pues él a veces era
frío y distante, que descubrir que era apasionado y que se esforzara
por hacerla feliz, que se entregaba al juego que estaban viviendo, no podía
dejar de conmoverla.
Pero finalmente, llegó el último día
de sus vacaciones al separarse, él no pudo evitar ser frío
y decirle que lo habían pasado bien y que entre ellos no había
nada. Mara lo sabía bien, no pedía nada, pero no pudo evitar
sentir tristeza por su frialdad, hubiera preferido que él no hubiera
dicho nada, pues ella lo tenía presente pues para que ese sueño
hubiese podido continuar, debían ocurrir otras cosas que no se planearon
y arreglaron.
Pasaron unos días, se reunieron como si nunca
hubiera existido la pasión que hubo entre ellos, si no como amigos,
definitivamente se sentían seguros el uno con el otro, pasaron algunas
semanas y meses y un buen día se propusieron realizar un nuevo viaje
de vacaciones.
En este viaje todo fue planeado : el hotel, los
lugares a visitar, fue distinto pues ya se conocían mejor. Mara trató
de evitar su efusividad, pero definitivamente era una regalona irremediable
que no pudo ir contra su naturaleza afectuosa y cariñosa. Mara quería
no sentir esa fogosidad que inspiraba Rafael, y se mantenia ausente.
Rafael estaba confundido los primeros días
de verla distante, pero ella intentaba de no incomodarlo y disfrutaba de
su compañia, él se sentía feliz con ella.
Bromeando un día, Rafael le dijo que tendrían
que bañarse pues habían andado todo el día subiendo
y bajando colinas y escaleras interminables, ella sin mediar palabras, ni
pudor se desvistió y se metió a la ducha, él la siguió
y se bañaron juntos, era una delicia mutua sentir el agua en sus cuerpos,
su intercambio de caricias jabonosas y sus besos juguetones.
Después se secaron mutuamente y continuaron
en sus juegos de besos, abrazos y terminaron amándose apasionadamente,
esa noche se durmieron abrazados, estaban exhaustos pero plenos.
Los días siguientes, siguieron apasionados
y tiernos entre sí, no se proyectaron hacia adelante, ambos tenían
temores al compromiso, quedaron en el silencio muchas palabras, que no afloraron
para no romper el encanto de estos momentos, vivían un presente magnífico
y exquisito, jamás tal vez habrían descubierto lo afines y
apasionados que podian resultar de no vivir esos días.
Rafael trataba de aferrarse a esa personalidad individualista
y autosuficiente que tenía, que a Mara desconcertaba y trataba de
asimilar y comprender, era cierto que Mara tal vez era demasiado dulce y atenta,
y él no podía aceptarlo.
El día del término de sus vacaciones,
Rafael le dijo a Mara que prefería que dejaran de verse, pues ya
no se sentía tan seguro de sí como antes, para verla de nuevo
sin terminar lastimándola, Mara fingió no darle importancia,
pues no se veían más allá de una o dos veces al mes,
que nada dijo.
En Mara había mucha confusión en su
mente, muchas cosas nuevas, que no sospechaba que volvería a sentir,
pues de alguna manera se sentía viva, ella en realidad no sabía
si amaba o no, porque ya no quería engañarse más creyendo
que era amor lo que no era, ya no era joven, ya no se hacía ilusiones,
pensaba a veces que el amor era como una palabra de diccionario que era demasiado
abstracta para representarla y que a lo mejor no existía en su vida.
Después de ese viaje la amistad de Rafael
y Mara se perdió en el ocaso aquel en que se despidieron.
Mara al principio, estaba más ausente, más
inestable, más melancólica, no podía evitar recordarlo,
en su intimidad recordaba cada detalle, cada gesto que allí entendió
que habia perdido a su amigo, también comprendió que le amaba
demasiado, en esos días lo habia aprendido a querer más, quizás
su único consuelo era saber que era posible sentir todas las cosas
bonitas que él le había hecho vivir.
Rafael le daba vueltas a las cosas, la recordaba,
pero no quería volverla a ver, quería estar seguro de que
lo que sentía por ella, no era solo pasión y deseo. Que era
un amor real y verdadero, pero también al mismo tiempo quería
no sentir nada por ella, pues ella no era el tipo de persona que él
habia idealizado en su mente como mujer.
Mara trataba de borrarlo de su memoria y piel, sentía
que ya no podría volver a amar y entregarse como se había dado,
sin medida, era un proceso doloroso pues al final siempre terminaba valorando
todas las cosas especiales y únicas de Rafael.
Mara sufría, pues había un espacio
de su vida que habia llenado Rafael, de forma completa y única, pero
él sólo calló y se alejó en las brumas del ayer,
ella jamás rompió su promesa, de tocar el tema con Rafael
en alguna ocasión, ni tampoco de buscarle aunque eso significara,
lo que había ocurrido en sus vidas no saber más el uno del
otro.
Rafael se mudó de ciudad, para empezar su
vida cerca de su gran pasión, el mar. No quería cruzar ningúna
frontera que lo hiciera ceder lo que más apreciaba : su Libertad,
pero por otro lado, trataba de sofocar todas sus necesidades afectivas y emocionales
con su familia : sus hermanos, sobrinos y su madre.
Mara siguió su vida como siempre, como si
nada hubiera ocurrido, pero sus ansias de ternura y amor eran mayores, tal
vez más inconformista, después de esta experiencia tuvo que
tratarse con una psicóloga para superar el vacío y hastío
que sentía por la vida, y en sus muchas lágrimas pensaba en
las palabras de su corazón que le decía : todo llega a su
tiempo, ni un minuto antes, ni otro después.
Tal vez su sueño no tenía que hacerse
realidad con Rafael, y él sólo era la imagen idealizada que
existía en su mente.
© ® Copyright Blanca Luz Camucet Ortiz, 1999-2020.
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