Continuación de Una Historia Personal

Gracias, a la publicación de mi historia personal, fui contactada por personas sordas que se sintieron tocadas con ella.

Durante Mayo del año 2001 conocí a Alexis, que era miembro de la Asociación de Sordos de Chile y comence a participar allí.

Mis mayores dificultades para participar con la comunidad sorda es en ese minuto mi nulo conocimiento de la lengua de señas como para usarla con propiedad, aunque entiendo buena parte de lo que dicen ellos en señas, y asi integrarme a "palos", y hasta con susto.
Comencé a hablar con un ritmo más adecuado, ya que decían que hablaba muy rápido, me esforcé por usar las señas

Inicié un movimiento para que se conociera más a las personas sordas y se entendiera más lo que pasaba por sus cabezas.

Eso pude hacerlo por el apoyo que recibí de todos, ellos me retroalimentaron y me ayudaron a comprender esos sentimientos tan comunes a todos.

Lo que cambió mi pensamiento sobre nosotros los sordos, fue la cena de despedida del V Encuentro Latinoamericano, estabamos todos compartiendo y eramos todos sordos, hipoacúsicos, intérpretes, oyentes.

La lengua usada era la lengua de señas, por primera vez me sentí parte, por primera vez me sentí integrada y por sobre todo me sentí profundamente feliz, me sentí libre.

Entendí que siempre era un número en la mesa, yo no estaba ahí con las personas, porque no podia seguirlos a todos, que estaba silente porque no podia opinar con certeza, eso generaba sentimientos de no pertenencia y frustración.

Fueron los sordos los que respondieron a uno de mis temores: ser mamá, siempre me preguntaba como iba a atender alguna vez a un hijo. Si no lo iba a escuchar cuando llorara. Ese temor era paralizante, ya que no sabía que un bebé es mucho más sabio que el padre. De una forma que no conozco, él sabe que sus padres no lo oyen, y descubre que si los toca, lo van a atender.
La respuesta que me daba mi familia y mis amigos al respecto no me satisfacían, ellos siempre me decían que una madre sabe, pero no era lo sucientemente concreto para mí. Eso fue otra libertad ganada, sí, son cosas muy especiales y tal vez puntuales, pero cada uno de nosotros, tiene un espacio que ganar, y una libertad que conquistar y eso lo da el relacionamiento

Para mi familia, mis amigos sintieron que los abandonaba de alguna manera, se opusieron completamente a que compartiera con ellos.
No querian entrar en este nuevo capítulo de mi vida, y lo entiendo, tal vez creyeron siempre que mi vida era perfecta.
No me había resignado a una vida a medias, pidiéndole a Dios que me diera una señal que me permitiera entender lo que vivia a diario.
Estaba siempre luchando, siempre pendiente, siempre atenta. Lo que terminaba de generar un nerviosismo de estar, de adelantarme a los hechos y circunstancias. Dejándome muchas veces sin fuerzas, porque estaba viviendo al límite de mis capacidades.
Sé que en algún momento mis amigos y mi familia, lo entenderán.

Una de mis mayores satisfacciones se ha producido ahora, antes apenas era sólo ASOCH que tenía su web precediendo el camino que vendría. Luego siguió Cresor, Conasoch, Asoloa, Achiels y de seguro en unos meses más, se sumarán otros. Pero aún falta qué hacer, al respecto. Son hipoacúsicos los que las han preparado, precediendo el cambio que debe venir.

Sé que seguiremos luchando porque se reconozca la lengua de señas, porque estén más disponible los medios técnicos de accesos a la información y la educación, que es lo que genera las oportunidades en la vida.

Hay una gran tarea de los instructores, intérpretes y la comunidad sorda, debemos aumentar nuestro vocabulario.

No podemos sesgar la entrega de la cultura y el conocimiento INFORMACION Y EDUCACION, debemos acceder a ambas cosas y no a una de ellas.

NO ES POSIBLE QUE LA REHABILITACION - HABILITACION sea parte de la EDUCACION, ambas deben ir por caminos separados.
Potenciándose, pero no seguir limitando la vida de las personas sordas, ya que al pretender integrar a las personas sordas sin considerar su cultura y lengua es una falacia, que le hace daño a la sociedad.

Personas hábiles y capaces para muchas cosas, no pueden restarse, no pueden vivir de la caridad.

La verdadera caridad es subsidiar su verdadera integración, ya que necesitan audífonos, necesitan implantes, necesita aceptarse que algunos no se benefician con esas ayudas técnicas, pero si con intérpretes, disponer nuestros esfuerzos por facilitar la comunicación en todo momento y sin necesidad de que se levanten banderas para ello, exponiendo su necesidad comunicativa en todo momento con cierto grado de menoscabo.

En la medida que facilitemos la vida de las personas diferentes, hacemos un gran gesto de amor, hacemos un gran gesto de reencuentro con la perfección.

Pertenezco a una comunidad que lucha y que tiene una determinacion muy fuerte, de reclamar lo que les pertenece por derecho de conciencia. El derecho al respeto a su cultura, un real y verdadero acceso a la educación e información.

No es justo, exponer nuestra vida a través de otros, si podemos hacerlo por nuestros medios.


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