Yasmin y Ramir

Autor: Blanca Luz Camucet

Que puede hacernos descubrir que hay algo que está esperando nuestro reconocimiento de nosotros, para mostrarnos los tesoros del cielo, sí, es nuestro corazón que en conjunto con nuestra mente puede evaluar cada acto, cada pensamiento y cada sentimiento, que nos equivocamos, que cuesta cambiar, por supuesto que sí, pero hay algo maravilloso que está siempre dispuesto a recibirnos, es ese bendito corazón que espera que cada día seamos mejores, venciendo nuestros defectos y falencias.

    Había una vez una princesa, que se llamaba Yasmin y estaba destinada desde su nacimiento a casarse con alguno de los hijos de un rey de un país lejano, para asegurar las alianzas de su padre con este rey.

Sus padres se reunían por lo menos, una vez cada dos años en promedio, su madre quería que sus hijas se casaran enamoradas, para que así, todo lo que se planeaba en torno al futuro de sus hijas no tuviera el efecto dramático de una imposición.

Así fue como se conocieron desde niños Yasmin y el príncipe Ramir, entre ellos existía una muy buena amistad, pues la princesa Yasmin gustaba de montar a caballo y salía a recorrer los campos aledaños de los castillos, en compañia de Ramir, en la única cosa en que la princesa no compartía aventuras con Ramir, era cuando éste quería cazar. Eso a ella le afectaba enormemente, no soportaba la muerte de un animal, sólo por diversión, pues ella le decía que la muerte sólo acarrea la guerra.

Al cumplir sus quince años, la princesa Yasmin tuvó un baile en el cual fueron invitados, príncipes y reyes de otros países, en dicha fiesta se anunció además su compromiso con el príncipe Ramir, con los años ambos eran guapos y hermosos, y se amaban con una devoción y cariño, que ambos reyes se sentían muy satisfechos de ver a sus hijos tan felices y enamorados, como ellos querían que se diera el matrimonio de sus hijos.

Pero en dicho baile, también asistió la princesa Sokara, que se sentía muy atraida por Ramir, él por cortesía con las damas presentes, bailó con todas, diciéndoles cosas especiales a cada una. Yasmin también fue muy solicitada esa noche y también consintió bailar con todos los príncipes, pero cada cual, más o menos, estaba prendado de su hermosura y encanto, pero el príncipe Akiro, que estaba destinado a Sokara, había resuelto separar a Ramir de Yasmin.

Al día siguiente del compromiso, Ramir, Yasmin, Sokara y Akiro se reunieron en una cabalgata para enseñar a sus visitas los alrededores del castillo, jardines y bosques, los príncipes hablaban muchas lenguas, a veces hablaban en su lengua natal, otras las de sus compañeros, Sokara le dijo en secreto a Ramir, que deseaba mostrarle algo, Ramir se quedo dubitativo, pues si decia que no, podía ser una descortesía y si decia que sí, se exponía a que Yasmin se sintiera engañada. Entonces le dijo a Yasmin, una palabra que significaba cortesía, es decir que si él se alejaba con Sokara, era por eso.

Yasmin, vió de pronto alejarse en el bosque a Ramir con Sokara, pero ella ya advertida en clave por Ramir no le dio importancia, Akiro intentaba por todos los medios de que ella expresara celos o enojo, ella le dijo que si el amor no estaba cimentado en la confianza, como ella podría pretender vivir el resto de sus días con Ramir. Akiro tuvo que desistir, entonces trató de que fueran a dónde estaban Ramir y Sokara, cosa que Yasmin tampoco accedió, diciéndole que lo que dos hacen en secreto siempre es revelado.

Akiro, se dió cuenta que debia conquistar a Yasmin con la suavidad de una pluma, y la astucia de un zorro, entonces invitó a la princesa a regresar al palacio, donde bebieron algunos refrescos, luego estuvieron caminando entre los jardines, y él le fue ense&ntildeando las flores, sus nombres, y su utilidad terapéutica, ella quedó encantada de la cultura de Akiro. Despues él le estuvo enseñando como hacer distintas figuras con las telas.

Ramir entretanto se habia dejado llevar por la princesa Sokara, ella le decía cosas muy dulces, él se sentía un poco confuso, pues él adoraba a Yasmin, pero tampoco quería herir los sentimientos de Sokara, ella se bajó del caballo y se fueron caminando junto a sus caballos conversando de distintas cosas, Ramir un poco impaciente, le preguntó que porque le había dicho que le iba a mostrar algo y se habian alejado de sus compañeros de paseo, ella ató su caballo a un árbol y como una niña se escondió en el bosque diciéndole que la buscara y que allí le mostraría algo, él se rió y accedió a jugar, pero cuando encontró a Sokara, ella estaba desnuda, sobre la hierba.

Ramir vió que sin duda la princesa Sokara, era bellísima y en su reposo en la hierba lucía aún más hermosa, pero refrenando sus primeros impulsos, le dijó que ese no era el lugar ni el momento, y que si bien, ella era hermosa, y él la quería no podía ni quería traicionar a su amada Yasmin, y le ayudó a vestirse con sus manos nerviosas, pues ella era tan suave como la seda. Luego la abrazó un largo rato y le dijo que él no tenía ninguna duda de que Akiro la haría inmensamente feliz, y que él siempre iba a estar con ella, en lo que fuera necesario, pero siempre como su amigo.

Ramir apresuró el regreso al castillo, pues se sentía tan nervioso y cansado, se dió cuenta porque su preceptor le había dicho tantas veces que tener y mantener un compromiso era tan díficil, el mundo estaba lleno de tentaciones, pero solo su fortaleza ante ellas, le iba a permitir no tener dudas ni sentirse presionado a actuar de una manera que no quería, todo en la vida era eso. Pensó tantas cosas, y se preguntó si era bueno que Yasmin supiera lo que habia pasado, decidió que mejor que no, era tan niña, tan dulce.

Akiro tenía muy entretenida a Yasmin, y por primera vez, ella empezó a preguntarse si acaso ella podia asumir un compromiso con Ramir, con todo lo que eso significaba, ambos no habían vivido otros amores, y ella se sentía tan encantada en la compañia de Akiro, estaba como embobada de la inteligencia y delicadeza de Akiro.

Esa tarde tanto Ramir como Yasmin, estuvieron conversando, y ella le contó de las cosas que había conversado con Akiro, él sólo le dijo algunas cosas a Yasmin de su conversación con Sokara, y ese día él le besó muy apasionado, que Yasmin estaba sofocada con sus besos, pero eran tan fascinantes que ya estaban impacientes por estar juntos todo el tiempo. Que por arte de magia ambos se olvidaron de Akiro y Sokara, pero entre tanto Akiro y Sokara anuncaron la disolución de su compromiso, sus padres estaban consternados, pues ya todo estaba listo para su próxima boda.

Los padres de Sokara emprendieron el regreso a su país, muy tristes pues no esperaban recibir esta noticia, Sokara fue castigada por su padre, no permitiéndole salir de su habitación con la idea de que ella desistiera de la ruptura del compromiso.

Pero para Sokara, lo que en un principio había sido un capricho, ella se había impresionado del temple de Ramir, un hombre con la sensibilidad suficiente para no herirla y al mismo tiempo con la fortaleza de refrenar sus impulsos, para ser fiel a quien él ama. Quizás eso fue lo que le produjo el acuerdo tácito entre ella y Akiro de terminar su compromiso, pues no sentía que fuera para toda la vida, se dió cuenta que Akiro no tenía ese temple. De alguna forma estaba contenta, pues Akiro se lo tomó con la misma calma que ella, sospechó que Akiro se habia enamorado de Yasmin, de la delicadeza y de la nobleza de sentimientos de ella, se quedo pensando en lo especial que era Yasmin, en las cualidades que había en su interior.

Sokara se dió cuenta que ella no había cultivado nunca las virtudes del corazón, si ella era una dama culta, elegante, fina pero no sabía amar, no sabía apreciar lo que la rodeaba, siempre había en ella una lucha interior de soberbia, orgullo y un sin fin de cosas que ante Yasmin, tenía un corazón pobre, se puso a llorar desconsoladamente, sus criadas estaban sorprendidas, pues ella era una niña caprichosa, soberbia y que era muy díficil de cuidar y aconsejar, sí, era cierto estaba llorando como nunca, su reacción natural, era la venganza y la rabia.

Al día siguiente pidió una entrevista con su padre, su padre se conmovió al verla con los ojos rojos, que pensó que a lo mejor habia reflexionado sobre la ruptura de compromiso, pero mayor fue su sorpresa, cuando su hija le pidió que contrataran para ella al preceptor de Yasmin, queria cultivar el jardin que habia en su interior, el padre se opusó que podia enseñarle un extranjero. Lo consultó con su esposa, y ésta encontró que quizás, su hija había descubierto algo nuevo en sí misma, y que tal vez, era bueno hacer de su hija, una mujer mas sensible.

El rey habló con el padre de Yasmin, consultándole si era posible que el preceptor de Yasmin enseñara algunas cosas a su hija, éste accedió encantado pero sólo por un período de tres meses, advirtiéndole que le cuidara, pues era un hombre muy sabio, leal y noble.

Sokara se puso tan feliz, al recibir la noticia que sus padres no volvieron a insistir en el compromiso con Akiro.

El preceptor empezó a mostrarle a Sokara las cosas de la naturaleza, y a explicarle como aquello que parecía que estaba puesto al azar no lo estaba, le enseño tantas cosas en tan pocos días, que todo lo que Sokara había aprendido antes, empezó a tomar vida y sentido, todo en la naturaleza le tenía algo que contar.

Sí, ella sabía como era una rosa blanca, su nombre en latín y el beneficio terapéutico que ofrecían sus pétalos para la tos, pero nadie le había enseñado como cultivarla y admirarla, la profundidad de su profesor, estaba haciendo nacer dentro de sí, un nuevo corazón, capaz de amar y de admirar con un nuevo mirar lleno de la sabiduría divina.

Fue superando sus errores y su manera de actuar, fue poco a poco cambiando, y empezó a conocer a las personas, en las cosas que soñaban, las cosas que los afligían y dándose cuenta, que ella era una persona privilegiada, pues en su vida lo había tenido todo, y el preceptor era un hombre que la iba guiando y haciéndole conocer el sentido de su vida.

Lo que sentía por Ramir se fue quedando como una amistad, también fue como una lámpara en su oscuridad, envanecida de su título de princesa, la soberbia con los suyos, había sentido rabia de no haber conseguido lo que quería en ese momento, pero de alguna forma, ese era a lo mejor, su camino para ser mejor, en vez de reaccionar con sentimiento de venganza e ira como siempre lo había hecho.

Akiro escribió largas cartas a Yasmin, pero Yasmin le respondía con la sabiduria del amor, haciéndolo ver las cosas de la vida, él enviaba a ella hermosos y costosos regalos, que eran devueltos sin abrir. Akiro se indignaba por ello, pero al leer la dulce carta de Yasmin, como que de alguna forma en su interior también se empezó a producir un cambio, ella tiernamente le decía que apreciaba su amistad, y que ese era el más hermoso y costoso regalo que él le hacía y que ella no necesitaba nada más.

Akiro se dió cuenta que Yasmin era una princesa con una sabiduria divina, que sus palabras eran tan suaves, dulces y tiernas que él ya no podía seguir insistiéndole que le amara. Pues cada vez le era mas claro la incondicionalidad que habia entre Ramir y Yasmin, que no había nada ni nadie que pudiese separarlos.

El día que el preceptor se despidió de Sokara, ella fue tan humilde que el corazón del preceptor, no pudo evitar perder la formalidad acostumbrada y abrazarla y decirle que ella era un ángel venido del cielo, y que ahora seria una princesa que cumpliría su destino con amor.

Sokara se reunió con Akiro, y empezaron a conocerse de nuevo, pues ambos estaban tan distintos, él era mucho más considerado, y ella mucho más delicada que se fueron enamorando, conversaban mucho mas cosas y disfrutaban de la vida, valorando todo los que los rodeaba, era un amor que traspasaba todo lo que ellos antes pudieron alguna vez soñar.

Se comprometieron de nuevo, con una fecha de boda mucho mas próxima, los reyes estaban muy contentos, sus hijos eran felices, y ahora se comportarían como verdaderos monarcas, con mucho sentido de justicia, equidad y armonía, que sus pueblos celebraban la alianza que se producía con su matrimonio.

Yasmin en vísperas de su boda con Ramir, tuvo que embarcarse hacia ese país, su barco fue cargado con muchas artesanías, joyas, vestidos, pero una tormenta destruyó buena parte del barco, llegando por milagro al puerto, mientras duró la tormenta lo único que hicieron fue orar mucho y continuar sus actividades como si nada pasara.

Sus oraciones fueron escuchadas llegaron todos bien al puerto con su barco destruido, las personas cercanas al puerto trataron de robar lo que había en el barco, pero Ramir pasaba su tiempo oteando el horizonte, que a medida que el barco se aproximaba se dió cuenta que era el barco de Yasmin su angustiado corazón hizo marchar una guardia para su rescate.

La guardia detuvó a los malhechores y llevaron a Yasmin y a toda su comitiva con sus tesoros y equipaje al castillo, a su encuentro salió a recibirles Ramir, quien se reunió con su amada Yasmin.

Ramir y Yasmin continuan en el país de los cuentos, viviendo su amor felices, y enseñandoles a sus hijos los tesoros del cielo.

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