Cita a ciegas

Autor: Blanca Luz Camucet

Un día de soledad, Amanda puso un aviso en internet, para recibir correspondencia por e-mail, su mensaje era sencillo, donde expresaba su interés de conocer a alguna persona que apreciara el valor de la amistad. Recibió muchas respuestas, algunas definitivamente groseras, otras breves, y algunas cartas muy bonitas, comenzó a escribirse con Antonio y Jorge, ambos eran muy agradables.

Conversaban de sus respectivos trabajos, de su familia, sus sueños, de lo que habían hecho el fin de semana, así transcurrieron varias semanas, manteniendo la conversación con Antonio, Jorge mantuvo correspondencia con ella, apenas dos semanas, ella no pudo explicarse porque le dejó de escribir después de escucharse ambos por el teléfono, y pensó que a lo mejor no le gustó su voz, en fin quien lo sabía realmente, que es lo que le había pasado.

Antonio, era una persona muy fiel, en cuanto a siempre escribirle, así se pasaron las semanas y entre ellos habían hartas coincidencias en la manera de ser, así que Amanda, un buen día, le propuso porque no se conocían en vivo y en directo, se mandaron fotos y se conocieron digitalmente. Pero no quizó hablar por teléfono con él, porque pensó que a lo mejor, pasaba lo mismo que con Jorge, que no se verían, ni escribirían nunca más.

Así que por e-mail quedaron de reunirse a la entrada del cine, que estaba en un mall, se contaron como irían vestidos y quedaron de reunirse como a las 19:00 horas, Amanda fue muy puntual, empezó a buscarlo con la mirada y no se veía a nadie, vestido como él había dicho, de repente asomó alguien con una chaqueta a cuadros, sonriente y con libros, como habían quedado. Amanda se acercó, lo saludó, y le dijo que película veremos, ella notó que no se parecía mucho a la persona de la foto, pero pensó que podía ser, que no era reciente la foto, era bastante más atractivo en vivo y en directo.

Después de mirar las carteleras se decidieron por ver una película romántica, él pagó sus entradas y compró chocolates para pasar las penas, por si ella era muy sensible. La película era muy bonita y tenía partes bien emotivas, él le pasó su pañuelo para que se secara las lágrimas, pues ella lloraba de nada, y él le decía, calmate si es una película.

Al salir la invitó a tomar té, allí se entretuvieron conversando de mil y una cosas, estaba realmente muy contenta, porque él era gentil, atento, atractivo. Al despedirse ella le dice, Gracias Antonio por la velada, él se queda perplejo, y le dice perdona pero yo no me llamo Antonio, allí Amanda se queda tan sorprendida, que le dice que ella tenía una cita a ciegas con un muchacho que había conocido por internet, que se llamaba Antonio, y que vendría a la cita, igual que él, con libros, chaqueta a cuadros, perdona entonces por lo atrevida, pues no imaginé en ningun momento que tú no eras mi amigo, pero realmente he disfrutado mucho la velada contigo.

Él se rió, y le dijo que no se preocupara, que se llamaba Roberto, que era soltero y que si ella quería, podian ser amigos de verdad, porque él también había disfrutado mucho de su compañia, la verdad es que para mí, fuistes un ángel, pues estaba pensando cuando te ví, que quería conocer a alguien que fuera como tú.

Claro que Amanda, estaba preocupada por lo que había pasado con Antonio, habría venido a la cita, se preguntaba, la había visto con Roberto, se preguntaba mil cosas, asi que le escribió y le contó que lo había esperado y que entró al cine a ver la película con la persona que ella había creido que era él.

Antonio le contó que él se habia retrasado y que había visto alguien como ella, con falda negra, blusa blanca, de pelo castaño y que tenía los ojos verdes, de cartera y zapatos burdeos, así que también habia entrado al cine siguiéndola a ella, a ver la película, y al salir se puso a conversar con esa muchacha, que estaba sentada junto a él, pensando que era ella, le acompañé a su casa y ella estaba muy feliz por la gentileza que yo había tenido de dejarla en su casa, que se llamaba igual que ella, Amanda.

Antonio le dijo que parecía, que había sido bueno y malo, haberse citado en el cine, así que al día siguiente se reunieron en una heladería, esta vez acordaron una palabra clave, que sólo los dos conocieran, esta palabra mágica era superfragilisticoespialidoso de Mary Poppins, asi que él al llegar a Amanda se acercó y le dijó Mary Poppins y ella dijó la palabra clave, se rieron como locos al conocerse.

Porque por esas cosas del destino Antonio y Amanda se conocieron cuando eran niños, pues eran vecinos, ella era la "gorda" y él, "el cuatro ojos", eran sus apodos infantiles, que al verse allí por primera vez, de adultos, se rieron, pues él estaba usando lentes de contacto y ella estaba delgada, se empezaron a recordar de sus otros compañeros de juegos, del día en que Amanda se mudo de allí, que estaban todos tristes, pues ella era la arquero oficial del barrio con sus 13 años y era muy buena atajando la pelota, de las salidas en bicicleta, y salieron cientos de temas en la conversación. Prácticamente los echaron de la heladería, es que tenían tanto que conversar, pero también tenían que ir a trabajar al día siguiente, así que acordaron de reunirse en el trabajo de Amanda.

Amanda pensó en que conocía a Antonio de toda la vida, era emocionante, pues jamás se imaginó que alguna vez en la vida iban a cruzarse sus destinos de nuevo, que parecia un sueño volver a recordar esos días felices de su niñez y de alguna forma también de esos tiempos algo difíciles, porque de mas niña no le importaba que le dijeran gorda, pero a medida que crecía si le iba doliendo, pero no conseguía perder peso.

Antonio se quedo pensando en las mil y una cosas que habia conversado con Amanda, de esa mil y una aventuras que habian corrido con sus amigos, en realidad casi siempre fue explorar un poco más alla de su barrio, ahora recordaba el día, que estuvieron en unos edificios, y se enamoraron de un pastel que estaba recién horneado, en una ventana, y que Felipe sutrajó haciendo piruetas en la bicicleta, ni por un momento pensaron que estaban haciendo una travesura. Se lo comieron como si fuera el manjar de los dioses, claro que él jamás se imaginó que esa señora a la cual le habían sustraido el pastel, era amiga de su madre.

Y cuando su madre contó en la mesa lo que le había pasado a su amiga, se sintió terriblemente pillado, y se sonrojó como un tomate, su madre lo miró con esa mirada profunda y le dijo Antonio, dime que no fueron ustedes el grupo que andaba en bicicleta, el que hizo esa travesura y él le dijo que ellos habían sido, pero que la tentación habia sido mucha, y que el pastel era exquisito.

Bien, le dijo hoy tu prepararas un pastel y se lo llevaremos a mi amiga, y esfuerzate por nunca volver a tentarte con nada ajeno, pues lo que hicistes es un robo, porque en ese minuto no solo te robastes un pastel, si no también el esfuerzo y cariño de quién lo preparó. Quien tuvo que improvisar rápidamente otro postre para atenderme a mí y a otras amigas.

Antonio, en un principio quizo decir que habia sido Felipe el ejecutor, pero también se dió cuenta, que él podía decir que no, cuando se diera cuenta que lo que se estaba haciendo no era lo correcto, que si bien disfrutaba de la compañía de sus amigos, era también su deber decir lo que pensaba y no dejarse arrastar por lo que decía el grupo.

La sra. Carmen, la amiga de su mamá era una persona muy amorosa, que cuando supo que habían sido Antonio y sus amigos, le dijo que para la próxima vez, pasaran a verla.

Amanda era muy amistosa, y se habían hecho amigos jugando futbol, aunque el papel de Amanda era ser arquero cuando les faltaba un jugador, ella se lo tomaba como una humorada, y además era buena en el puesto, recordaba de los días que hacían una colecta para poder ir todos juntos a la piscina en el verano, que a punta de ir todos los días, les hacían rebaja en el estadio, hacían picnic, llevaban sandwiches y bebidas.

Competían por quien nadaba más rápido, practiban diferentes estilos, habían sido tiempos felices y entretenidos hasta que Amanda se fue y despues se fueron sus otros amigos, poco a poco, sólo él se habia quedado allí.

Ni en el mejor momento, él imagino, que sus destinos se cruzarían alguna vez, de hecho nunca más volvió a ver a ninguno de sus compañeros de juegos, ni siquiera a sus compañeros de colegio, ni de universidad, mas ahora Amanda habia vuelto a su vida.

Y en esos días de correos, él se había llegado a enamorar de esta mujer sin complicaciones, pero jamás imagino, que en su cita a ciegas el destino lo había de cruzar con Amanda Laura por equivocación, y Amanda de siempre, cerca.

Quizás, por alguna razón, ambos habían compartido con personas diferentes, agradables y bueno era indudable, que entre Amanda y él, su amistad iba a perdurar por siempre.
El domingo, quedaron de reunirse los cuatro : Amanda, Amanda Laura, Roberto y Antonio, se citaron en un salón de té, ambos esperarían a sus citas a ciegas por separado y allí se iban a encontrar después los cuatro.

Antonio llegó temprano, Amanda Laura fue muy puntual, Roberto y Amanda prácticamente llegaron juntos, se presentaron mutuamente, y allí se sentaron a conversar, saltaban de un tema a otro, pero Roberto estaba fascinado con Amanda, Antonio se dió cuenta que Amanda tenia definitivamente preferencia por Roberto, el brillo de su mirar, su manera de reirse. Y parecia que el destino se habia confabulado en la cita a ciegas porque Amanda Laura, solo tenía ojos para él.

Al día siguiente Antonio y Amanda se cruzaron un e-mail, contándose lo que el destino les tenía preparado a ambos, porque sus nuevos amigos y parejas, eran de alguna manera la persona que ellos soñaban, pero que de todos modos era fantástico que siempre hubieran sido amigos, que fuera en esta comedia de equivocaciones, que el destino los hubiera hecho encontrar y reunirse con su amor, en una cita a ciegas.  

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